El epílogo de nuestra lactancia

Este mes me despido del periodo de lactancia, evidentemente mi hija también, debo confesar que eso me tiene un poco angustiada y preocupada, sé que será difícil para ella y también para nosotros. Como es natural, la “shishi” (así le dice R) es el hilo que actualmente sostiene muchas dinámicas dentro de nuestra familia y eso está a punto de cambiar.

Tomé la decisión porque estoy por entrar a una nueva etapa laboral y necesito mis noches de sueño lo más enteras posible (aunque con los chiquillos eso nunca es garantía), R cumple dos años en agosto y nunca ha dormido de tirón, aún ahora se despierta hasta 4 veces algunas noches.

No soy una mártir, tampoco soy el chupón de mi hija, darle teta a R fue una decisión consciente e informada, mi meta desde el inicio fue dar leche materna hasta los dos años, eso está a punto de volverse realidad. Estos 23 meses han sido una experiencia increíble y lo más retador que me ha pasado en mi vida, la lactancia ha formado parte fundamental de esto.

R nació a las 41 semanas, muy pequeña y muy delgada, pero súper fuerte y despierta, eso la ha caracterizado siempre, nació por cesárea (en otro post contaré nuestra historia) y el neonatólogo tomó la decisión (avalada por nosotros) de llevarla a observación y ahí le dieron biberón de fórmula, el único que tomó en su vida. El arranque fue complicado, pero defendí mi derecho a lactar con todo mi ser.

Al salir del hospital ya tenía el contacto de la que fue nuestra asesora, gracias Aline por todo siempre, ella llegó a la casa a resolvernos todas nuestras dudas, a corregir el agarre, a tranquilizarme-nos. A partir de ese momento todo fluyó… con sus altas y bajas, porque en la crianza de los niños en cuanto cantas victoria viene de inmediato el siguiente reto.

R siguió siendo muy pequeña para las tablas de peso y talla, pero teníamos al pediatra correcto, gracias Diego por todo siempre. Alrededor del cuarto mes de vida de R estuvimos a punto de complementar con fórmula, pero Diego fue muy cuidadoso, muy vigilante y R respondió bien: sigue siendo pequeña y delgada, pero nunca ha dejado de ganar peso y su desarrollo motor y cognitivo siempre ha sido normal o superior al de su edad.

La lactancia ha sido una apuesta que hemos hecho mi esposo (gracias Lalo por todo siempre, te amo) y yo por la salud de R en todos los sentidos, físico, emocional y mental, ha significado un enorme esfuerzo, desveladas y desveladas, ser súper organizada para armar mi banco de leche, horas de estar, estar, estar, aprender, ceder, escuchar, ponerle atención, toda mi atención y que también ha tenido recompensas grandes, ver que es una niña fuerte y sana, que se enferma muy poco o que si se enferma sale rápido, tener con ella una relación súper cercana y al final de todo, cómo pilón, pero que vale la pena mencionar, un ahorro grande de dinero, no solo en botes de fórmula, sino en doctores y medicinas.

Sobra decir que soy una fiel promotora de la lactancia, más mamás y bebés deben tener el derecho de vivir esta experiencia, de empoderarse de sus cuerpos, de su relación y su futuro.

La lactancia no es magia, tampoco es algo puramente instintivo, todas las mamás necesitamos aprenderlo de alguna manera, es un trabajo, una apuesta, un camino que necesitamos caminar con otros y otras en comunidad, sentirnos apoyadas y acompañadas, para que no seamos un fenómeno raro en nuestra familia, en el parque, en el restaurante, para maternar con libertad.

Buscando abonar a eso, les comparto aquellos elementos que me parece que son los pilares fundamentales para lograr que esta experiencia rinda sus frutos, espero que les sirva a las mamás que están por tener bebés pero también para que todos aquellos que las rodeamos tengamos un modo distinto de estar cerca de ellas, más respetuoso y más consciente:

Claves para una lactancia exitosa 

  1. Confía en tu cuerpo y en tu bebé.
  2. Infórmate, lee, toma cursos y talleres, ve videos.
  3. Ten una asesora de lactancia en tu vida, no solo para cuando nazca tu bebé sino para todo el tiempo que decidas darle leche materna.
  4. Acércate a otras mujeres que estén lactando y que tengan más o menos el mismo estilo de crianza que estás buscando para tu bebé, forma tribu.
  5. Escoge bien a tu pediatra, muchos dicen ser prolactancia pero en realidad no lo son.
  6. Haz oídos sordos a los comentarios bien (o mal) intencionados. ¿Tienes dudas?, consulta con tu pediatra, con tu asesora, platica con tu pareja y decidan juntos, nadie más tiene derecho a opinar.
  7. Destierra la culpa de una vez y para siempre, tu experiencia de madre y tus circunstancias son tan valiosas como las de otras mamás, toda decisión bien pensada, sentida y tomada por tu bienestar y el de tu bebé es una buena decisión.
  8. El dolor NO es normal. Si te duele dar leche a tu bebé, pide que tu asesora o tu ginecólogo te revisen, lo más probable es que el enganche de tu bebé al pecho sea inadecuado, pero también sirve para descartar cualquier otra situación.

 

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El nacimiento de Aren

Por Paulette Gosen

 

Parir me ha cambiado la vida.

Pero no solo parir, parir en casa, donde me siento cómoda, segura, en control, parir con parteras, esas maravillosas mujeres guardianas del nacimiento, acompañantes fieles e incansables del proceso de dar vida, ellas que confían con todas sus fuerzas en que las mujeres sabemos y podemos parir. Parir consciente, parir informada, parir sin miedo, parir libre y feliz.

Me cuesta tanto describir la sensación de éxtasis, de plenitud, de amor, de poder, de seguridad, de fuerza que he sentido cuando nacieron mis hijos, es para mi lo más cercano a una experiencia religiosa que he tenido, la evidencia más clara de la perfección de la naturaleza engrandecida por el “alma”, los sentimientos, el instinto, una explosión infinita de sensaciones, emociones, la expresión en bruto de mi ser, mi ser mujer, mi ser mamífera, mi ser madre, mi ser yo, la culminación del proceso mas hermoso, el amor.

El domingo primero de diciembre cumplimos 38 semanas de embarazo. Como Maia nació justo el día que cumplía 38 semanas, pensamos que posiblemente Aren querría nacer por esas mismas fechas, aunque podría ser que llegara a las 40, o más. La verdad yo esperaba tener al menos una semanita después de dejar de ir a clases para poder concentrarme en mi bebé por fin, apenas el viernes terminé con todos los maestros y ya tenía planes de todo lo que haría la próxima semana para dejar todo listo. Aún así ya estábamos preparados, cada día más, pero aún no parecía haber ningún signo.

Llegó el lunes, cuando me disponía a arreglar mi ropa y después sacar la cuna, fui al baño y vi el tapón mucoso, primera señal de que empezará el labor de parto pronto. ¿Cuándo? Quién sabe, podría ser hoy, podría ser en una o hasta dos semanas.

Con Maia, cuando salió el tapón, a las 4 horas ya se habían roto las membranas y empezó poco a poco el trabajo de parto, así que pensamos que empezaría a sentir algo pronto. Felipe llevó a Maia a la escuela y regresó para dejar todo listo, sacamos la cuna, la pusimos en su lugar, recogimos la casa, tendimos la cama de las parteras, hacíamos y hacíamos cosas y yo no sentía nada, nada de nada. Llevaba meses con las contracciones típicas del embarazo y pues  ni siquiera estaba sintiendo de esas, preparamos un caldo de pollo, Felipe recogió a Maia, comimos, y nada, fuimos a caminar al pueblo, regresamos y nada de nada. Acostamos a Maia como a las 8 , igual que siempre, fuimos a cenar Felipe y yo y platicábamos un poco decepcionados de cómo no iba a llegar hoy y especulábamos entonces cuándo llegaría, cambiamos nuestras fechas de apuesta y el dijo que el 5 y yo que el 7, mientras cenábamos sentí una contracción de las de siempre, luego en un ratito otra, en otro ratito otra, le dije a Felipe, pues chance no empieza hoy la cosa pero ya sentí tres contracciones de las de siempre, nos quedamos pensando. Me levanté al baño y ahí sentí una contracción diferente, dije a Felipe que me iba a dormir por si acaso iba a empezar alcanzar a descansar, me fui al cuarto, me acosté, contracción, me sorprendió la fuerza y acostada no se sentía nada bien. Decidí avisar a las parteras por que una de ellas, Keny, tiene dos hijos y pensé era bueno que tuviera tiempo de organizarse, la otra Rosanne, estaba enfrente en Mujeres Aliadas, ella podría llegar en cualquier momento.

Rosanne preguntó que cada cuánto estaban las contracciones, yo no sabía, llegó Felipe y le pedí que tomara el tiempo, no parecían estar regulares aún, pero sí muy intensas, dejé mi celular, ya necesitaba concentrarme, me puse en la pelota justo al lado de la cama de Maia, Felipe vino y yo me sostenía de sus brazos, ya eran intensas las contracciones, queríamos que Maia durmiera pero es el único cuarto calientito de la casa así que nos quedamos ahí esperando que no despertara, ella seguía durmiendo. Como vimos que avanzaba todo tan rápido dijimos a las parteras que podían venir ya, eran las 11 cuando llegaron, Felipe fue a abrirles y yo bajé de la pelota y me puse de cuclillas agarrada de la base de la cama, mis ruidos eran cada vez mas fuertes, Maia despierta ¿¡Ya va a nacer mi hermanito?! Y salta de la cama emocionada, se pone a mi lado expectante, se asoma a ver si ya alcanza a ver a Aren, busca cómo ayudar, analiza mis expresiones.

Las parteras me preguntaron si quería que entraran al cuarto, yo pensé que no las necesitábamos pero me sentía muy cómoda, muy segura, decidí invitarlas y que solo estuvieran ahí, solo viendo, compartiendo con nosotros.

Las contracciones ya eran muy intensas, yo empecé a entrar en trance ya, estábamos los tres en el centro del cuarto, en el piso, yo en cuclillas todo el tiempo, sentía mi cuerpo y la fuerza que me recorría en cada contracción, me daba cuenta que si la retenía dolía y si la dejaba pasar, junto con movimiento y sonido, se sentían bien, así que eso hacía, trataba de sintonizar mis movimientos con mis sonidos y las contracciones, cuando fui consiente de eso me sentí muy feliz, lo estaba disfrutando mucho, a pesar de sentirme muy sorprendida por que no recuerdo que con Maia fueran tan intensas las contracciones, pero decidí dejarme llevar en vez de asustarme, en medio de las contracciones entraba y salía del trance, veía a Maia y a Felipe cerca de mí, contentos, seguros, acompañándome y viviendo todo junto conmigo y Aren, me sentí muy feliz, muy fuerte y muy amada, le dije a Maia que me sentía muy feliz de que estuviera ahí, ella estaba muy bien preparada, no parecía tener miedo ni con mis gritos más fuertes, y vaya que ahora sí grite, era parte de mi ritual, ella quería ayudar todo el tiempo, me llevaba cosas y se asomaba debajo de la panza a ver si veía a su hermano. Felipe al pie del cañón como siempre, buscando qué hacía falta, cuidando a Maia y dándome amor. Entre contracciones sonreía y veía todo como desde otra dimensión.

Quise ver dónde venía Aren en el canal de parto, metí mis dedos y no sentí nada, siguieron las contracciones, metí los dedos otra vez y ¡Sentí  las membranas con el líquido! Se sentía como un chipotito que se hacía por la fuerza de la contracción, me emocioné y justo en la siguiente contracción ¡sorpresa! Salió un chorrón de agua de la ruptura, Felipe saltó y todos nos reímos. En la siguiente contracción sentí la cabecita y grite ¡Maia, ya viene Aren, ya viene! Y su cabeza se asoma estirando mi piel al máximo, yo respiro en dos minutos que se sienten como horas quemándome la piel, su cabecita ahí, entre los dos mundos, su hermana estira la mano, quiere sentirlo. ¡Se siente mojadito!, dice. Yo me siento plena, amada, segura, todo es perfecto. Mientras bajaba la cabeza yo iba sintiendo las ganas de pujar cada vez más inminentes y empezaba a sentir el ardor de la cabeza pasando por la vulva, estaba coronando, y ardía muuuucho, sabía que no debía pujar para que la cabeza saliera suave y no me lastimara, pero ardía, empecé a respirar diferente, mantuve la cabeza y estuvo ahí por unos momentos. Me duele! Dije, pero seguía respirando, estuvo ahí entre contracciones y en la siguiente, salió la cabeza de Aren y sin esperarlo, en la misma, un segundo después salió el cuerpo, no me lo esperaba así es que se me resbaló un poquitín, lo levanté boca abajo para que saliera los fluidos y le quité la vuelta de cordón que tenía en el cuello, el lloró antes de que lo hiciera, en ese momento salí del trance. ¡Había nacido mi hijo! Rosanne y Maia le pusieron cobijitas para secarlo, mi voz cambió de un grave del trance a un agudo de emoción y ternura y bien venimos a Aren ahí en el centro del cuarto los cuatro, reconociéndonos por primera vez abrazados y maravillados del milagro de la vida de Aren que se hizo paso por mi cuerpo ese día para salir al mundo a las 12.30 de la madrugada y nos hizo la familia más feliz de nuestro mundo.

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Harta de tener miedo

México es uno de los peores países para ser mujer, no hace falta que Forbes nos lo diga, basta con transitar normalmente una calle de cualquiera de nuestras ciudades, yendo al trabajo o a la escuela: si nos va bien algún “piropo” caerá encima nuestro, un beso tronado desde algún automóvil, un “mamacita” desde una bicicleta; si nos va mal, recibiremos una nalgada, un intento de violación o terminaremos muertas en algún lote baldío… solo por ser mujeres y será nuestra culpa, por vestir provocativamente, por caminar solas, por estar en el momento y lugar incorrectos.
¿Creen que exagero? en lo que va del año se han cometido 304 feminicidios en México, 24 en Guanajuato, somos uno de los países con índices de violencia de género más altos del mundo. Personalmente estoy harta de sentirme indefensa, harta de salir con miedo a no regresar, como muchas mujeres más.
Para garantizar nuestra seguridad hay múltiples acciones que se pueden (y deben) realizar desde lo social, lo político y lo educativo, algunas otras las podemos hacer desde lo particular. Una alternativa de solución al alcance de mis manos fue organizar un taller de defensa personal específicamente para mujeres, no es de sorprender que el cupo se llenara casi de inmediato.
El taller lo impartió Rodrigo Gaona (C.n.6 dan Tae Kwon Do, C.n.3 dan Hapkido), su enfoque fue muy pertinente: nos enseñó a distinguir los tipos de atacantes, técnicas de defensa personal basados en puntos de presión que te permiten defenderte incluso si tu agresor es mucho más grande y fuerte que tú (de hecho eso se convierte en una ventaja como “víctima”), cómo controlar la adrenalina y el pánico, además de tips generales de actitud, comportamiento y precaución general.
Les comparto algunos consejos que nos dio Rodrigo, pueden servirle a cualquier persona en su vida diaria y también hay algunos específicamente para mamás:

Consejos generales

  • Caminar y movernos con actitud de seguridad y siempre alertas, conscientes del entorno, no uses el celular mientras caminas.
  • Lo mismo en el automóvil: no hablar por celular, no responder mensajes y eliminar todo distractor, siempre alertas.
  • Circular en el auto con las ventanillas cerradas, o abiertas muy poco.
  • La bolsa (o mochila) nunca en el asiento del copiloto, va abajo de tu asiento de manera que no se vea, lo mismo con cualquier computadora o equipo electrónico.
  • Si te encuentras en situación de peligro nunca grites “auxilio”, mejor grita “FUEGO” o “ROJO”, de esta manera aseguras que la gente te ponga mayor atención y elevas la posibilidad de que alguien te ayude.
  • Si vas a algún lugar de noche, sola, avisa siempre a alguien de confianza, puedes usar la función de “compartir mi ubicación en tiempo real” de WhatsApp o Uber mientras te transportas de un lugar a otro.
  • Si te encuentras en una situación de asalto directo, háblale a tu agresor mirándolo a los ojos con voz firme pero relajada (lo más que te permita la situación) pidiéndole que se mantenga tranquilo y afirmando que le entregarás lo que pide.
  • En la medida de lo posible procura cambiar tus rutinas y horarios, usa diferentes rutas para ir al trabajo o a la escuela.
Consejos para mamás
  • Cuando subas a tu hijo a tu automóvil, súbelo siempre de tu lado del coche y súbete con él. Una vez que hayas cerrado el coche y puesto los seguros para que ambos estén seguros, amárralo a su silla, aunque tengas que hacer malabares.
  • Enséñales a tus hijos a que si se encuentran en situación de peligro griten “FUEGO o ROJO”, por las mismas razones que mencioné anteriormente.

El plan es repetir este taller una vez al mes, así las que asistimos podremos reforzar lo aprendido y aquellas que no pudieron estar podrán tomarlo.

La próxima fecha es el sábado 6 de abril, si estás en León, Gto. y te interesa, puedes enviarme un correo a nainenmx@gmail.com para proporcionarte toda la información.

Si aún están indecisas de participar o quieren entusiasmarse aún más, aquí están algunos testimonios de participantes del primer taller:

“Entré al taller por el fastidio de sentirme vulnerable ante la situación actual en la calle con respecto a la seguridad.El taller me hizo entender que reaccionamos totalmente al contrario de lo que debemos hacer para mantenernos a salvo, aprender las técnicas básicas correctas me ayudó a sentirme más en control, más segura, con consciencia y responsabilidad de mí y de las personas de mi entorno.”  Denise.

“La experiencia en el taller de defensa personal para mujeres fue muy grata, además de la convivencia que se generó, me da la confianza de sentirme más segura, tanto por los tips que nos dieron para poder reaccionar de manera adecuada ante una agresión, como las sugerencias en cuanto a nuestro comportamiento para tratar de no ser foco de la delincuencia. Ya estoy anotadísima para el siguiente taller, para dar seguimiento a lo aprendido.”  Hilda.

“Al enterarme de que una persona atacó a una chica y sus posibilidades de defenderse fueron casi nulas fue el mismo motivante que llevó a mi hermana a invitarme a un curso de defensa personal, simplemente porque sí, porque soy una mamá soltera que tiene que trabajar y educar a otra mujer que con 5 años tiene que comprender la situación de la sociedad en la que está inmersa. Al llegar al lugar para mi sorpresa… todas somos mujeres… todas con ese sentimiento de intranquilidad por “hacer una vida allá afuera”. Al finalizar el taller, desde mi perspectiva, nos cambió a todas, practicamos con nosotras mismas para conocer los puntos débiles, compartimos nuestras experiencias para sentirnos más tranquilas en la calle, pero sobre todo, creo que se nos dio la oportunidad de hacernos sentir mucho, pero mucho más fuertes.”  Mariana.

“Afortunadamente nunca me he visto en una situación de asalto pero sí me han acosado varias veces y se han metido a mi casa en dos ocasiones, la suma de todo eso ha hecho que me sienta muy insegura e impotente, porque sé que en una situación en la que me tenga que enfrentar físicamente con mi agresor llevo las de perder. Tengo algunas lesiones por las que me habían indicado que no puedo practicar ningún arte marcial, pero llegando al taller me di cuenta que la fuerza corporal es lo que menos importa, el chiste es prevenir, estar alerta y si sucede una situación de ataque saber qué hacer, esto me dejó muchísimo más tranquila y me hizo sentir empoderada.” Irma.

 

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¡Hola mundo! (parte 1)

Estamos arrancando motores, despegando este nuevo proyecto que me tiene muy ilusionada: NAINEN, un espacio para hablar y compartir sobre maternidad, sustentabilidad y feminismo.

Qué mejor día para lanzarlo que un 8 de marzo: día internacional de la lucha por los derechos de la mujer.

Nainen, que significa mujer en finés, es un espacio abierto para el diálogo y la participación, un blog incluyente: al hablar de maternidad también son bienvenidas las mujeres que no quieren tener hijos, por ser feminista no quedan fuera los hombres (al contrario, por favor) y considerando que también hablaremos de sustentabilidad, quedan dentro todas aquellas personas que desde su sitio y su modo están luchando porque este mundo sea un mejor lugar.

La creación de este espacio surge de mi inquietud por compartir aprendizajes y experiencias que he vivido de unos años para acá. Mi existencia, como la de todas nosotras, está en proceso constante, por lo mismo, no presento verdades o doctrinas, porque sé que hay tantas maneras de estar en el mundo como personas en él.

Creo firmemente que la información (la veraz, oportuna y sustentada) cambia vidas, abre horizontes y nos permite tomar decisiones responsables sobre nosotras y nuestro ambiente, ese es mi compromiso con Nainen y con ustedes, todas aquellas personas que encuentren eco en cualquier tema que toquemos aquí.

Bienvenidas a nuestro espacio, bienvenidos a nuestra casa.

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